//
estás leyendo...
Concurso, Editorial, Relatos, Terror, Textos en línea

Punto y seguido

RELATO PUBLICADO EN RECOPILATORIO “MIL PALABRAS: EL ESCRITOR”. EDICIONES JAVISA
Año: 2011
Relato ofrecido bajo licencia CC Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported

Escribí este relato en el año 2011, en una sola tarde (recuerdo que era sábado, buf ;D). Tenía que entregar algo, para apoyar un recopilatorio conjunto que se estaba organizando, mediante un concurso. Total, a todo correr, escribe algo sobre “El escritor” como tema, y en 1000 palabras (con lo mal que me sale a mí lo de ser breve jaja). Me sentía un poco forzada, lo reconozco. Acababa de dejar Bubok, hacía poco tiempo, y prefería mantenerme al margen de todo lo que oliese a concurso.
En todo caso, ahí estuve, y como soy la contradicción hecha carne, decidí escribir algo de género de terror y con cierto humor. Vamos, lo que está claro que no puede ganar en un certamen que no es “de género”, porque te van a descartar de salida.
Lo fantástico no es serio. Lo fantástico no es profundo…
Pero yo escribo lo que me apetece y pienso que todos los géneros tienen igual categoría. De hecho, creo que en este relato hice una crítica muy válida de la situación de un autor novel en el mundillo literario. ¿Talento? ¿Oficio? ¿Suerte? ¿Escritores antiguos, escritores nuevos?
Y lo leo y no puedo evitar volver a reírme ;DDDDDDD


El despacho era estrecho y oscuro, un borrón en el mundo. Olía a cansancio físico y espiritual, a miseria y dolor, a miedo. Al entrar, Lola pensó que traspasaba alguna clase de frontera, alguna línea invisible. Como caer en un pozo.

Se trataba de un lugar de trabajo sorprendente, para alguien que transmitía tanta vida en sus textos. Porque el señor Armando Cárcava era un escritor famoso, publicado por una de las editoriales más importantes, y sus historias, pobladas por personajes creíbles, auténticos, siempre resultaban un éxito.

Antes de ver su anuncio en el periódico, Lola jamás hubiese supuesto que viviese en un pueblo como Huesa Profunda, menudo agujero remoto. Cuatro casas mal puestas, una fuente rota… Al llegar, sólo había visto pasear por sus calles un perro cojo y un pañuelo negro, arrastrado por la brisa. Nada más.

Menos mal que el señor Cárcava le había dado instrucciones concretas. Lola sabía que vivía en las afueras, en la mansión con la veleta retorcida de tal modo que parecía que el pollo en cuestión señalase la presencia de algún viento del infierno. También le había dicho que el criado no siempre estaba. Que entrase y siguiese el pasillo.

Su despacho era la puerta del fondo.

—¿Hola? —preguntó tentativamente, amedrentada. Qué sitio desagradable, pensó, mirando a su alrededor. En el centro había un gran escritorio, con un papel tan blanco que dañaba los ojos. Una larga pluma despeinada, un tintero grabado con extraños símbolos… Un teléfono, que quedaba curiosamente anacrónico, y una vela encendida, la causa de que se viese algo, aunque fuese poco. Eso era todo.

—¿Qué piensas que es básico en un escritor, muchacha? —dijo una voz áspera, sobresaltándola. En un rincón, adivinó una figura encorvada en un gran sillón de orejas. Para el caso, era una sombra entre sombras. Vestía de oscuro, ocultaba el rostro bajo una capucha o una manta y tenía las manos envueltas en vendas también negras. Una, sujetaba el pomo de un bastón. Con la otra, hizo un gesto, pidiendo que se adelantase—. ¿El talento o la suerte?

Así que aquel era el famoso Cárcava. En su anuncio del periódico solicitaba un ayudante: pedía un escritor novel que tuviese de verdad talento, buena gramática, buena ortografía y pupilas castañas. Por más vueltas que le daba, Lola no acababa de entender la importancia del último requisito. Si hubiese pedido ojos verdes o azules, hubiera imaginado que el vejete en cuestión tenía intenciones de pasar un buen rato entre línea y línea, y que era caprichoso en sus placeres. Pero, pedir algo tan vulgar, tan frecuente…

Al menos, a ella le venía bien. Había contestado, con su foto y el texto de prueba que solicitaba.

—El talento, señor Cárcava. —Carraspeó, intentado digerir la mentira. En realidad, ya llevaba el tiempo suficiente en el negocio como para saber que no sólo había que escribir bien, también era necesario tener suerte. Y, en cualquier caso, lo segundo. Lo de escribir bien era lo que podía omitirse.

Pero la figura cabeceó, complacida.

—Bien, siéntate. Quiero dictarte algo. Usa la pluma —ordenó. Lola arqueó las cejas. ¿Pluma? Joder, dónde he ido a dar... Se sentó.

El papel… Era tan blanco. Dañaba realmente los ojos, tanta intensidad.

—¿Qué papel es este? —preguntó sorprendida.

—No importa. —No es papel, pensó ella—. Por favor, escribe: In principio erat tenebrarum et…

—¿Latín? No sé latín.

—Solo es el encabezado. —Ella tomó la pluma y empezó a escribir al ritmo de aquella voz rota que siguió dictando—: In principio erat tenebrarum et frigoris. Speculis sunt oculi anime. Etiam porta. Ego sum…

La tinta era roja, y no era tinta. Apenas podía verla a través de las lágrimas. Pupilas verdes, pupilas azules, pensó… No, claro que no, no serían capaces de resistir aquello. Solo los fuertes ojos castaños, robustos y firmes, podían soportar… ¿qué? Había tanto brillo blanco, era tan intenso el rojo… Y olía. La tinta, el papel, la historia… Pensó en putrefacción lenta y dulce…

Y seguía escribiendo, pero no era latín, era ella, que iba vertiéndose a través de sus pupilas. Su vida iba quedando atrapada en aquel blanco, en aquel rojo, que parecían absorberla con ansia. Era la Lola niña que miraba el mundo con miedo, la Lola adolescente y tímida que aprendió a ocultarse tras un papel, la Lola adulta que empezaba a acostumbrarse al amargo sabor del fracaso…

Todo ello se deslizaba por el brillante blanco, formando bucles y ondas escarlata que le revolvieron el estómago.

Magia, magia, magia.

Se sentía débil. Se estaba muriendo…

Del sillón de Cárcava ya no llegaba ninguna palabra en latín, solo sonidos apagados de víscera seca sorbiendo líquidos con avidez.

De pronto, hubo un crujido, un gemido.

—No, no… qué es eso. Frases sin fuerza, párrafos insubstanciales, demasiados adjetivos… —Un golpe. El bastón cayó al suelo. La mano temblaba—. El texto que me mandaste tenía sabor, tenía…

No era mío, pensó Lola. Lo había robado de internet, de otro autor novel. Le gustó. A ella no le hubiesen quedado esos párrafos tan redondos, esas frases tan intensas. Y total, si todo iba bien, el pobre diablo con talento y oficio, pero sin suerte, no iba a enterarse nunca.

Hubo un ondular, una distorsión, como piezas de la realidad volviendo a colocarse de otro modo. Miró hacia el sillón. Cárcava ya no se movía. Sabía que estaba muerto, pero no se animaba a comprobarlo.

El teléfono empezó a sonar, sobresaltándola. Lo cogió al tercer timbrazo. Era el editor de Cárcava, preguntando cuánto tiempo más iba a necesitar para su siguiente novela. Que corrían prisas, que…

Lola contempló el rincón oscuro. A veces, había que tomar las oportunidades al vuelo.

—Soy la nueva secretaria del señor Cárcava —dijo—. Está escribiendo y no le puedo molestar, pero me pidió que le dijera que le enviará un primer borrador en quince días. Sí, me ocuparé de hacerlo personalmente, descuide.

Vale, no sería la mejor escritora del mundo; pero sí había tenido suerte.

Anuncios

Acerca de Díaz de Tuesta

Escribo. Me publican Ediciones B, Norma Editorial y Tempus Fugit, así que tan mal no lo haré. ;DDD

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

TIENDA DÍAZ DE TUESTA

Botón Tienda

TODO DÍAZ DE TUESTA EN AMAZON

TODO DÍAZ DE TUESTA EN GOOGLE PLAY

AYUDA A LA AUTORA

Ayuda a los autores

Página de Díaz de Tuesta en Goodreads

Página de Díaz de Tuesta en Goodreads

Libros de Diaz de Tuesta en Goodreads

Una mañana en el Támesis Trazos secretos El mal causado En aguas extrañas Signos para la noche De terrores y otras alegrías... Tartessos XV, Nave de Enlace Historias de Oniria
Follow solo DÍAZ DE TUESTA on WordPress.com

Licencia CC


Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported Blog oficial de la escritora Díaz de Tuesta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License. Based on a work at Blog de la escritora Díaz de Tuesta . Permissions beyond the scope of this license may be available at https://diazdetuesta.wordpress.com/, el Blog oficial de la escritora Díaz de Tuesta . Todos los contenidos de esta web se proporcionan bajo los términos de esta Licencia Pública de Creative Commons. Se encuentran protegidos por la Ley Española de Propiedad Intelectual y/o cualquier otra norma que resulte de aplicación. Queda prohibido todo uso diferente a lo autorizado bajo esta Licencia, o lo dispuesto por las Leyes de Propiedad Intelectual.
El jardín del sur

Mi pequeño rincón donde contar historias

elamorquenuncafue

MI HiSTORIA EN BLOGS🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋

A merced de las musas

Diario de campo de cuatro escritoras románticas

juanfernandezweb

Conceptos básicos de los seres humanos para la vida, el conocimiento y la voluntad como factores determinantes en la felicidad de los seres humanos.

Mis romances encontrados

Blog literario de reseñas de novela romántica, novedades, entrevistas y más

Yo leo Erótika

Reseñas de novela erótica y romántica

Mariam Orazal

Blog literario de novela romántica

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

criss!! ❤

Leer ayuda al corazón <3

duelogestacionalyperinatal

Just another WordPress.com site

La Vena Romántica

Blog de Samantha Kerr

Yo quiero ser escritora. ¿Y tú?

Aprende conmigo y hagamos feedback

A %d blogueros les gusta esto: