El imperio en el que nunca se ponía el sol


Ese era España, en los tiempos más gloriosos de nuestro país, cuando sus territorios se extendían de tal modo que siempre era de día en algún punto del imperio. He pensado en ello al leer este artículo de hace unos meses de Enrique Dans sobre el impuesto del sol que se sacaron de la manga nuestros representantes (que ni ellos recuerdan a quién representan, pero bueno). Ya entonces, de haber podido obligar a más impuestos al pueblo llano, alegando lo que fuese y mirando por encima del hombro, se hubiera hecho.

Pero, bueno, es que han pasado unos cuantos años. Algo hubiésemos debido aprender…

¿Qué partido va a enjuiciar por prevaricación a todos los responsables de esta ley? Tendrá mi voto en las próximas elecciones. Lo afirmo, porque estoy segura de que no será ni el PP, ni el PSOE, ni Ciudadanos, el pseudoPP de turno.

Esta ley es una completa vergüenza, un ejercicio de estulticia, además, porque en el afán de evitar que se les vaya ese jugoso negocio de las manos, argumentan absurdos pensando que la gente es tan idiota como ellos.

Quizá tienen razón, porque se les sigue votando.

NOS ROBAN EL SOL, titulaba Enrique Dans su artículo, con mucha razón. Todo lo que hay alrededor de esta ley es buscar el modo de esquilmar a muchos para beneficiar a pocos. Ya va siendo hora de que se diga alto y claro lo que está ocurriendo con las energéticas en este país y las puertas giratorias de los políticos. ¿Dónde está el señor fiscal del estado, para iniciar una investigación sobre este asunto? Ah, supongo que defendiendo a la infanta Cristina, por sus “presuntas” corruptelas.

Ahí queda este asunto, entre tanta y tanta tropelía. Arrastramos reyes y nobleza varia, que menudo montón de parásitos ha sufrido el país. Arrastramos religiones que nos han prometido posibles mundos futuros a cambio de que les entreguemos este.

A semejante panorama se añade hoy en día la larga lista de políticos corruptos, en un sistema que nos ilusionaba (y de eso se aprovecharon para medrar, blindándose a privilegios, qué bien, votemos todos qué sueldos y pensiones vamos a tener, ¡qué es eso de que lo decidan otros!) pero que han pervertido al máximo: si había una posibilidad de robar, se ha hecho, por todos lados y a manos llenas, y encima echándonos la culpa a los que vivimos en el día a día, sin cuentas en Suiza, sin offshores en Panamá y sin grandes mansiones.

Esto es un infierno, ahora calcinado por el sol. Si no se limpia de una vez nuestra democracia, no saldremos jamás de esta crisis.

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