La canción de Sean Sacrebleu


(TAMBIÉN LLAMADA LA CANCIÓN NEGRA)

Casco negro, palos negros, negras velas…
La Muerte se acerca, madre, silenciosa nave negra.
Viene surcando las aguas, cierra pronto la cancela,
que el sonido de sus sables mis oídos ya golpea.

Desde el castillo de popa, su capitán nos observa…
Tiene el alma negra, madre, polvo y ceniza reseca.
No necesita embozarse, la oscuridad le rodea,
capa de negro infinito que su negra maldad crea.

Sacrebleu, dijo llamarse, cuando pisó nuestra tierra,
Sacrebleu, signo de muerte, Sacrebleu, nombre que aterra.
En el brillo de sus ojos se vislumbra que algo espera…
Me da mucho miedo, madre, que logre lo que desea.

Con Valdemar hizo un Pacto, firmado con sangre espesa,
sangre que no era de humano, según dice la Leyenda.
Pero dos almas corruptas tarde o temprano se enfrentan,
que la maldad no conoce de lealtad compañera.

Valdemar ha muerto, madre, mira, su torre ya humea,
arrasada hasta su base, convertida en una tea.
Ese espeso y negro humo nos trae una buena nueva,
el pueblo llora en la plaza, ya las campanas resuenan.

Sacrebleu fue hacia las rocas que forman la calavera,
seis hombres le acompañaban, cargados con sus riquezas
… y el silencio llegó, madre, sus sables ya no golpean.
Sacrebleu y su tesoro yacen ahora bajo tierra.

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