Marshalsea, cuando pagabas tu estancia en la cárcel.


Desde el blog de Mariam Orazal ;D

Mariam Orazal

En la Inglaterra del Siglo XIX —mucho antes, de hecho—, las prisiones eran un negocio lucrativo y no la institución administrativa que conocemos hoy en día. Los prisioneros que la habitaban, debían pagar un estipendio por su alojamiento y su comida. Se cobraban tasas por casi todo: llaves de los pabellones, quitar los grilletes… La cuestión era más sorprendente si tenemos en cuenta que muchas de ellas acabaron llena de morosos, que precisamente daban con sus huesos en una celda por no poder pagar sus deudas. Existía incluso la costumbre de pedir limosna a los viandantes a través de la reja del edificio para poder alcanzar la cantidad necesaria para pagar al carcelero.

La prisión de Marshalsea, que se denominó así por los “Marshall” —antiguos oficiales al servicio de la corona, encargados de custodiar los reos en espera de ser juzgados—, no era una excepción. Esta cárcel de deudores estaba ubicada…

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