Tradiciones en las bodas del S.XIX: Regencia


Desde el blog de Mariam Orazal ;D

Mariam Orazal

Cualquier escritor de novela romántica termina, antes o después, narrando una boda. En mi caso ha sido antes que después. Y claro, lo esencial es reflejar las emociones de los participantes, pero también es sumamente importante reflejar el entorno.

Para empezar, he de señalar que la idea romántica y liberal que tenemos de las bodas en la novelas románticas no es más que un cliché, porque la realidad era bien distinta. El poder de decisión de una mujer sobre sus nupcias era nula, y, a veces, la del hombre también. La familia, la posición social y la cuestión económica eran quienes decidían en la mayor parte de los casos. “Hacer un buen matrimonio” era mucho más importante que “tener un buen matrimonio”; la felicidad de los cónyuges no era requisito indispensable, sobre todo, cuando hablamos de un matrimonio en el seno de la aristocracia. A las mujeres, normalmente les tocaba la peor…

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