La pena de la Joya


Año: 2005
Relato ofrecido bajo licencia CC Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported


Esta obra la escribí para una partida de rol, UNA VISITA IMPERIAL. Suelo trabajar mucho los textos que utilizo en las partidas y creo que quedó muy graciosa (especialmente la entrada del Príncipe Errabundo, en el Acto II). Os recomiendo darle una oportunidad, entendiendo que era una obra que buscaba un planteamiento cómico de la situación.

Póngase el espectador en antecedentes: Kyra Alessandrovna es la hija del Emperador Dimitri II de Katanya (poderoso país cuyo color emblemático es el dorado, de ahí las referencias en el texto), joven hermosa y llena de gracia, aunque un tanto pagada de sí misma y artificial por el modo en que ha sido educada. A pesar de ello, es el pueblo, que la quiere, quien le ha dado el apodo de La Joya del Imperio. Pero, Kyra no es feliz en su retiro, ni partidaria de la idea de la supremacía katanyan frente a otras razas (elfos, enanos, humanos de otros países…). Además, es objeto de una confabulación encabezada por el Príncipe Drace, primo del Emperador, para poder hacerse con la corona.

Se supone que esta obra fue escrita ya hace varios años por gentes revolucionarias, para ser representada en una ocasión muy especial, informando del posible atentado…


ACTO 1


KYRA, DUEÑA.HABITACIÓN DE TARDE DE KYRA, SALA LUJOSÍSIMA. KYRA ESTÁ DORMIDA, RECOSTADA EN UN DIVÁN, VESTIDA CON TRAJE DORADO. TODO ES DORADO Y MARFIL A SU ALREDEDOR. DESPIERTA, ESTIRÁNDOSE GRACIOSAMENTE. SE LLEVA UNA MANO AL CORAZÓN.

KYRA:
¡Oh, qué sueño tan extraño!
El amor me consumía,
era un hombre tan gallardo…
más su rostro no veía.

¿Existirá, tendrá vida?
¿O sólo es delirio en mis sueños?
Y si existe… ¿me amaría?
¿Me vería tras los velos

de mi rango?. (DUDA) No querría
que me amara, como tantos,
sólo por lo que supongo,
y nunca por lo que soy…

(SE LEVANTA, CAMINA HACIA EL CENTRO DEL ESCENARIO)

¡Ay soy tan hermosa!
¡Tan bella y primorosa!
¡Princesa soy, que no mendiga,
yo soy el centro de toda envidia!

La Joya del Imperio me llaman,
Y, por donde voy, me aclaman.
Dorada fue mi cuna, dorado es mi aliento,
Dorado es todo lo que yo siento…

(TITUBEA)

Pero soy buena, oh dioses,
aunque me vista con mil festones,
pagados con sangre de inferiores,
con su libertad, y sus sinsabores.

Lo que pasa es que, no conocí más,
que los muros de mi castillo.
Ventanas hay, y no existe pestillo,
Pero… no se me ocurrió mirar.

No vi, pues, el hambre del mundo,
no percibí el dolor ni la pena,
en mis cantos no entra nunca el tema,
de la pérdida o la necesidad.

(VUELVE A TITUBEAR)

Mas… eso no es totalmente cierto,
sabéis bien que en mi jaula de oro,
el silencio es un tormento,
la soledad, un martirio…

(ENTRA LA DUEÑA, POR EL FONDO, CON UN LIBRO EN LA MANO. OBSERVA A KYRA CON EXPRESIÓN MALVADA APROVECHANDO QUE ESTÁ A SU ESPALDA)

KYRA (ALZANDO LOS BRAZOS AL CIELO):
¡Pobre de mí, víctima soy!
¡La mayor víctima del Imperio!
En mi dorada jaula, sola estoy, sola me siento,
¡Qué profundo aburrimiento…!

DUEÑA (AVANZANDO OBSEQUIOSA, FALSAMENTE AMABLE):
¡Ya vengo a leeros un cuento!

KYRA (VOLVIÉNDOSE APENAS, CON DESGANA):
Oh… ¿de qué va?

DUEÑA:
¡Qué pregunta! ¿De qué iba a ir?
De una hermosa princesa, por cierto,
Que se peinaba en su torre.

KYRA (CON ESPERANZA):
¿No puede ser de una noble?

DUEÑA (ESCANDALIZADA):
¡Qué idea más poco acorde,
con el rango de Su Alteza!
Sólo cuentos de la máxima grandeza,
ha de oír. Así lo indicó su padre.

(KYRA HUNDE LOS HOMBROS, VUELVE AL DIVÁN, SE SIENTA CABIZBAJA. LA DUEÑA LA SIGUE CON LA MIRADA, Y AVANZA HASTA QUEDAR TRAS EL RESPALDO)

Ni los nobles os alcanzan,
en linaje, ni en deberes.
Sois hija de Grandes Reyes,
daréis vida a Emperadores.
Portáis la Sangre Dorada…

KYRA (MIRÁNDOSE TRISTE LA MANO)
Es roja cuando me corto……
(SE ESTREMECE, LA CIERRA EN UN PUÑO)
¿Visteis a Drace mirarme?

DUEÑA (SONRISA MALVADA):
Así es, querida niña,
¡un caballero tan guapo!

KYRA:
El monstruo con piel de oro,
Prefiero besar a un sapo

DUEÑA (RIENDO):
Así será, y le haréis Príncipe,
y más tarde, Emperador,
(EMOCIONADA)
Y el mundo retumbará
bajo el peso de su bota.

KYRA (AL PÚBLICO, CON DESALIENTO):
Qué imagen vil, qué derrota,
para los sueños que tuve…

DUEÑA (MIRÁNDOLA CON DESDÉN):
¿Pero qué decís, Señora?
Gastáis inútil aliento.
La sangre imperial no deja
espacio para los sueños.

KYRA:
Dejadme sola…

DUEÑA:
¿Y el cuento?

KYRA:
Ya me conozco el final
(LA DUEÑA BUFA, Y SALE. KYRA MIRA AL FRENTE, TRISTE)
Va de una hermosa princesa,
que se peinaba en su torre.
(UN SEGUNDO DE SILENCIO)
Sola….

CAE EL TELÓN


ACTO 2


KYRA, DUEÑA, PRÍNCIPE ERRABUNDO, ESCLAVA ELFA, ESCLAVO HUMANO

KYRA, SENTADA EN SU DIVÁN, MIRA TRISTEMENTE POR LA VENTANA. ENTRA LA DUEÑA, CON GRAN JOLGORIO.

DUEÑA:
¡Alteza, alegrad ese rostro!.
¡Ved quien viene a visitaros!

ENTRA EL PRÍNCIPE ERRABUNDO, ELEGANTE, LLENO DE ENCAJES, CON UN GRAN MOSTACHO.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
Yo soy el Príncipe Errabundo,
Desterrado de mi reino,
Perdí mi tierra, mi espada,
los caballos que quería,
y mil cosas que guardaba.
Tesoros mil, que riquezas,
ingentes me desbordaban,

(ALZA UN DEDO EN EL AIRE, COMO SI ALGO SE LE HUBIESE OLVIDADO)

Ah, y también perdí a mis padres,
que casi se me olvidaban.

(AVANZA CON RESOLUCIÓN Y HACE FLORIDA REVERENCIA ANTE KYRA)

He venido, oh, Alteza,
a besar tus escarpines,
Y con algunos regalos,
Hacer que tus ojos brillen.

(DA UN PAR DE PALMADAS)

¡Pasad, esclavos, en fila!
¡Formad, ante mi Señora!

(A LA DUEÑA, EN BAJO, MIENTRAS LE ENTREGA DISCRETAMENTE UNA BOLSA)

Que las fuerzas de su padre
necesito yo ahora.

LA DUEÑA CONTIENE UNA RISITA, GUARDA LA BOLSA. ENTRAN LOS ESCLAVOS, SE ALINEAN EN FILA. KYRA LOS MIRA SORPRENDIDA.

KYRA:
¿Quiénes son?

PRÍNCPE ERRABUNDO (COMO QUITÁNDOLE IMPORTANCIA AL REGALO):
Oh… no son nada.
Sólo un pequeño presente,
Que traigo hasta tu morada.

KYRA CAMINA HACIA LA ESCLAVA ELFA, QUE SE MANTIENE ORGULLOSA Y DIGNA.

KYRA (AL PÚBLICO):
¡Cuán hermosa criatura!
¡Qué rasgos más delicados!
¡Qué perfección en sus líneas,
qué bellísimo acabado!
(A LA ELFA)
Dime tu nombre, muchacha,

ESCLAVA ELFA: (CON ORGULLO)
¿De verdad os interesa?

PRÍNCIPE ERRABUNDO (INTERVINIENDO PRESTO):
Dadle el látigo, si no.

KYRA:
No parece buen remedio
Para tan pequeña ofensa.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
Pues ya se lo daré yo.

KYRA (VOLVIÉNDOSE HACIA ÉL, REGIA):
Os libraréis de rozarla,
Con el borde del sombrero,
Mi regalo es, no quiero,
Que sufra de ningún mal.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
Así será, mi Señora…

KYRA (A LA ELFA):
¿Conoces alguna canción
que contenga de tus bosques
los colores y el rumor?

ESCLAVA ELFA (MIRÁNDOLA SORPRENDIDA):
Mi canto nació en el bosque
Y conoce sus senderos.
El rumor del manantial,
Es la música que siento.

KYRA:
Canta, pues.

ESCLAVA ELFA:
No quiero.

EL PRÍNCIPE ERRABUNDO DA UN PASO HACIA ELLA. KYRA LE DETIENE CON UN GESTO.

KYRA:
¿Al menos dirás por qué?

ESCLAVA ELFA:
Porque mi canto es ligero.
No soporta las cadenas,
No soporta el cautiverio.
Es canto de libertad,
Es la voz de un ser eterno,
Un grito que vibra libre,
Y se expande como un eco.

KYRA (PENSATIVA):
Desearía escucharlo,
¿me serviría el pedirlo?

ESCLAVA ELFA (SE LO PIENSA):
Puesto que fuiste amable,
Librándome del castigo,
Mi canto acaricia hoy,
Las piedras de tu castillo.

LA ESCLAVA ELFA CANTA UNA CANCIÓN EN LA QUE SE QUEJA DE LA ESCLAVITUD DEL PUEBLO ELFO, Y DE LA CRUELDAD DEL IMPERIO KATANYAN.

CON LA ÚLTIMA NOTA SUSPENDIDA EN EL AIRE, LA PRINCESA SE VUELVE HACIA EL PÚBLICO, UNA MANO EN EL PECHO.

KYRA (CONMOVIDA):
Tan hermosa, tan vehemente,
tan llena de sentimiento…

ESCLAVA ELFA:
Créeme, muy poca gente
Lo diría, yo no miento.

LA PRINCESA ASIENTE. SE VUELVE HACIA EL ESCLAVO, LE MIRA, SE SOBRESALTA, SE VUELVE HACIA EL PÚBLICO.

KYRA:
¡Ay de mí!. ¡Esto me asombra!
¿Puede ser lo que imagino?
¿Acaso he perdido el tino,
y mi mente me traiciona?

¿Puede ser el que, en las sombras,
creadas por mis ensueños,
me amaba con tanto anhelo,
iluminando mis horas?

LE MIRA, BREVEMENTE, VUELVE A MIRAR AL PÚBLICO, HORRORIZADA.

¡Dioses, que se le parece!
Aunque no pude ver su rostro,
Algo me dice que es él,
¡No puede ser!. Mas, si…

Lo es, las voces no mienten,
cuando surgen del corazón,
mi intuición, deseo loco,
llamadlo como queráis,

¡Corazón, oh, qué sofoco…!
No me traiciones ahora.
(AL ESCLAVO)
¿Quién eres?

ESCLAVO HUMANO (MIRÁNDOLA DIRECTAMENTE):
Sólo aquel a quien oprimes.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
Viven los dioses, que… (SE CONTIENE)
Otro que busca el castigo.

KYRA:
Otro, que se ha salvado.

EL PRÍNCIPE ERRABUNDO OPRIME LOS LABIOS, PERO ASIENTE OBSEQUIOSAMENTE. KYRA SIGUE HACIA EL ESCLAVO HUMANO, NO SE DA CUENTA DE LA MIRADA MALÉVOLA QUE INTERCAMBIAN EL PRÍNCIPE Y LA DUEÑA.

KYRA:
Salid. Quiero hablar con él. A solas.

DUEÑA:
¡Señora!

KYRA:
Ahora.

DUEÑA:
Será como vos digáis.

LA DUEÑA HACE UN GESTO HACIA EL PRÍNCIPE, QUE REALIZA UNA REVERENCIA TIESA Y SALE OFENDIDO, SEGUIDO DE LA MUJER. LA ESCLAVA ELFA DUDA.

KYRA:
Sal también, en las cocinas
te surtirán de manjares,
comidas de todo tipo,
de sabores perdurables.

Que incluso en este castillo
saben con seguridad,
que quien no conoce el Hambre
siente gran Felicidad.

ESCLAVA ELFA (REPITIENDO NOSTÁLGICA):
Felicidad…

Recuerdo ese sentimiento,
en la espesura del bosque,
cuando el sol de la mañana,
calentaba con su toque.

No podrás, gentil princesa,
ser el rumor de mi bosque
ni todos tus alimentos
me acercarán a ese goce.

SALE. KYRA LA MIRA.

KYRA:
No la entiendo.

ESCLAVO HUMANO:
Lógico.
Eres la Joya del Imperio.

KYRA: (VOLVIÉNDOSE HACIA ÉL)
¿Y eso lo explica?

ESCLAVO HUMANO:
Sí.

KYRA:
¿Quién eres?

ESCLAVO HUMANO: (SEÑALANDO HACIA LA PUERTA)
Ya le oíste, sólo un esclavo.
Alguien caído en combate,
a tus pies encadenado,
a tus designios, atado.

KYRA: (AL PÚBLICO)
¡Oh qué tristeza que siento!
¡Maldito sueño de amor!
¡Mi corazón traicionero!
¡No quiero amarle, no… puedo!

ESCLAVO HUMANO:
Eso dijo el Errabundo,
digno ejemplo de su clase,
pero yo ahora te digo:
no hay cadena que me ate,

No hay eslabón, ni castigo,
ni promesa de venganza,
que me ponga de rodillas,
ni siquiera ante tus plantas.

Muerto, pero no vencido,
en el campo de batalla.
Preso, mas no derrotado,
(REVERENCIA GALANTE)
ante tan hermosa dama.

KYRA: (ESCANDALIZADA)
¿Qué dices?.

ESCLAVO HUMANO:
Escúchame, bella Kyra:
soy el pueblo que te aclama,
ese pueblo dolorido,
por el látigo y la espada,

Soy la voz del campesino,
soy el canto del remero,
soy, el que pesca en el río,
soy el que muere de anhelo,

Anhelo de libertad,
anhelo de ser yo mismo,
el que elija donde irá,
el que escoja su destino.

Soy el grito del rebelde,
que lucha contra tu padre.
Y soy el que jamás pierde.

KYRA:
¿Jamás pierdes?

ESCLAVO HUMANO: (ALZANDO LAS MANOS VACÍAS, IRÓNICO)
Nada tengo entre mis manos.
Nada poseo, ni pierdo.
Puedo ser un hombre libre,
o puedo ser un hombre muerto.

La elección era sencilla,
hasta este instante en el tiempo.
El pueblo que ves, te adora,
¿por qué no amas a tu pueblo?

KYRA:
Yo… lo amo…

ESCLAVO HUMANO:
¿Puedes amarme, es cierto?
¿Puedes amarme hasta el punto,
de respetar mis deseos?
¿De protegerme de quienes
desean tasar mi tiempo?

¿De dejar que me alejara,
si tal fuera mi deseo,
de permitirme un camino
distinto al de tu sendero?

Piénsalo bien, bella Kyra,
medita bien tu respuesta.
Si consientes, yo, tu pueblo,
me dirigiré a la puerta.

En el umbral, una línea,
invisible ya me espera.
Aquí, lo que tú me ofreces,
allí, lo que el alma anhela.
Dime, ya, Kyra, ¿consientes?

KYRA (TITUBEA):
Yo… consiento.

SE MIRAN. ÉL AVANZA CON DECISIÓN, LA TOMA EN SUS BRAZOS Y LA BESA. AL FONDO, ERRABUNDO Y DUEÑA ENTRABAN, SE DETIENEN BRUSCAMENTE, Y SE APARTAN A UN LADO OBSERVANDO CON ENOJO.

ESCLAVO HUMANO:
Has elegido, yo elijo,
quedarme siempre a tu lado.
Juntos haremos camino,
Firme sostendré tu mano.

KYRA:
Pensé que era tu deseo,
escoger muy libremente,
Y que. al escoger tú,
sería yo quien perdiese.

ESCLAVO HUMANO:
No lo entiendes, bella Kyra,
tú has roto las cadenas,
y este beso te ata a mí.
Somos como las mareas,

una va, la otra vuelve,
y en la orilla se contemplan,
Juntas, en el ancho mar,
una son, pues se desean.

KYRA:
¿Quieres quedarte conmigo?

ESCLAVO HUMANO:
Eres la que yo he buscado
desde el principio del Tiempo.
¡Dnyookas, jamás he estado
tan cerca de lo que quiero!

LA ABRAZA.

TELÓN



ACTO 3


PRÍNCIPE ERRABUNDO, DUEÑA. KYRA Y ESCLAVO HUMANO A UN LADO.

EL PRÍNCIPE ERRABUNDO Y LA DUEÑA AVANZAN HACIA EL FRENTE DEL ESCENARIO OBSERVANDO MALICIOSAMENTE A LOS OTROS DOS.

PRÍNCIPE ERRABUNDO (FURIOSO):
¡Todos mis planes hundidos
por culpa de un simple esclavo!
¡Vive el Cielo que ese hombre
conocerá un fin amargo!

Amargo como la hiel,
amargo como lo… (BUSCA, NO ENCUENTRA) amargo.
Que con mis tierras perdí
también mi vocabulario.

DUEÑA:
No es momento de palabras,
(LE DETIENE AL VERLE LLEVAR LA MANO A LA ESPADA)
ni de humor precipitado.
Es la hora de la astucia
y del filo soterrado.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
¿Le mataréis de un hachazo?

DUEÑA (CON DESDÉN):
¿Es que el cerebro también
lo dejasteis olvidado?
¿Es que acaso no entendéis
que de él se ha encaprichado?

Todo se perderá si,
el esclavo asesinado,
la hace montar en cólera,
su genio es de mil diablos.

Si busca, encontrará,
a quien empuñó el cuchillo,
y todo se perderá,
perderemos el castillo.

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
¿Entonces…?

DUEÑA (PIENSA, CON EXPRESIÓN MALVADA):
El Emperador se sume
en tierras de la locura,
Drace, es su brazo fuerte,
y comparte mi postura.

Si Dimitri se perdiese,
en su triste enfermedad,
sería ella quien gozase
de una tan gran heredad.

Pero si ella muriese,
y el Imperio sin cabeza se quedase…
sería su brazo fuerte
quien por fin lo gobernase…
(LE MIRA)
¿Entendéis?

PRÍNCIPE ERRABUNDO:
Entiendo.

SE SONRÍEN.

DUEÑA (AL PÚBLICO):
Ella será quien se suma
en el dulce sueño eterno.
Se queja de su prisión,
el escape le daremos.

Una tisana muy dulce
que esconde entre sus secretos
una flor muy, muy amarga
que promete fríos velos…

(SONRÍE)

La cabeza del Imperio
está perdiendo cordura .
Su brazo fuerte es el medio
que nos traerá la fortuna.

SE SONRÍEN.

TELÓN


ACTO 4


KYRA, DUEÑA, ESCLAVO HUMANO, ESCLAVA ELFA, DOS DRAGONES DORADOS.LA PRINCESA RECLINADA EN EL SOFÁ, CON ASPECTO DE ENFERMA. LA ESCLAVA ELFA, SENTADA SOBRE UNOS COJINES A SU LADO, TOCA SUAVEMENTE EL LAÚD. EL ESCLAVO MIRA POR LA VENTANA CON AIRE PREOCUPADO.

ENTRA LA DUEÑA CON BANDEJA.

DUEÑA (ANIMOSA):
Esta tisana al momento
calmará vuestros dolores.

KYRA:
Tengo el rostro ceniciento
Ya no siento ni temblores.

Siempre me dices lo mismo,
siempre lo mejor espero,
pero tus dulces tisanas
solo dejan sinsabores.

DUEÑA (DE ESPALDAS A ELLOS, DE FRENTE AL PÚBLICO, ECHANDO POLVOS A LA TISANA):
¿Cómo me decís tal cosa
cuando yo tanto me esmero?
Vamos, tomadla caliente (SE LA TIENDE)
que, si no, virtudes pierde.

KYRA VA A COGERLA CON GESTO DÉBIL, PERO EL ESCLAVO HUMANO REACCIONA Y SE INTERPONE.

ESCLAVO HUMANO:
No.
Bebedla vos.

DUEÑA (PÁLIDA):
¿Cómo osáis interrumpirme,
cómo osáis incluso hablarme?
Ni siquiera sois persona,
no podéis impresionarme.

ESCLAVO HUMANO:
Día tras día, su brillo
palidece ante las sombras.
Tiene que ser un veneno
eso que le traes ahora.

DUEÑA (FURIOSA):
¿Cómo…?

ESCLAVO HUMANO (TERMINANDO BRUSCAMENTE LA PREGUNTA):
… me atrevo? Atreviéndome.
¿Que cómo oso? Osando.
(AMENAZADOR, DA UN PASO AL FRENTE, LA DUEÑA RETROCEDE, CON LA TAZA TEMBLANDO EN SUS MANOS)
Bebe, mujer, la tisana,
O te juro que te…

KYRA (PONIÉNDOSE BRUSCAMENTE EN PIE)
¡Alto!
(AMBOS LA MIRAN. SE DIRIGE A LA DUEÑA)
La tisana beberás.

DUEÑA (NERVIOSA):
¿Daréis crédito a esa idea?
¿A esa mentira perversa?
Su voz es la de un esclavo,
y vos sois una Princesa.

Una Princesa Imperial,
siempre en su sitio piensa,
Confraternizar con él
os degrada, oh, Alteza.

KYRA:
No te pedí tu opinión,
y es más, no me interesa.
Si la tisana es inocua,
una disculpa te espera.

Mas, si no es así…
(SE MIRAN, KYRA HACE UN GESTO HACIA EL ESCLAVO SIN DEJAR DE MIRAR A LA DUEÑA)
Le entregaré tu cabeza.

LA DUEÑA DUDA. TOMA LA TAZA Y LA ACERCA A SUS LABIOS, PERO EN EL ÚLTIMO MOMENTO LA DEJA CAER AL SUELO.

DUEÑA (FINGIDAMENTE APURADA):
¡Oh, cuánta torpeza la mía!
¡La tisana he derramado!

ESCLAVO HUMANO (CARCAJADA):
Estoy astuto este día,
porque lo había esperado.

KYRA (HACIA LA PUERTA DEL FONDO):
¡Guardias!
ENTRAN LOS DOS DRAGONES DORADOS. KYRA SEÑALA A LA DUEÑA.
¡Prendedla!

DUEÑA:
¡Pero qué decís, señora!
¡No hay pruebas, no hay pecado!
¡No hay delito cometido,
y no hay crimen perpetrado!

ESCLAVO HUMANO:
Ya el herbolario está preso
Y, por cierto, ha confesado.
Vuestro nombre mencionó
al segundo latigazo.

Al tercero, el Errabundo,
fue también muy mencionado.
Nada queda por decir,
vuestro plan ha fracasado.

DUEÑA:
¡Mientes!

KYRA:
¡Lleváosla!

LOS DRAGONES COGEN A LA DUEÑA QUE GRITA Y PATALEA MIENTRAS SE LA LLEVAN.

ESCLAVA ELFA:
¡Qué extraños son los humanos!
¡Qué escándalo se ha formado!
(MIRANDO POR LA VENTANA)
Allí huye el Errabundo…
Oh… (SONRÍE) por fin lo han atrapado.

KYRA (SUSPIRA):
Ahora me siento mejor.

ESCLAVO HUMANO:
Esto aún no ha terminado.
(A LA ESCLAVA ELFA)
Puedes irte, eres libre.

LA ESCLAVA ELFA MIRA SORPRENDIDA A KYRA. LA PRINCESA ASIENTE.

KYRA:
Ya mi corazón ha hablado.
Regresa presto a tus bosques,
a sus bellos manantiales,
al murmullo de tus gentes,
al lado de tus iguales.

Diles que hoy Kyra entona
un cántico de esperanza,
una voz de simpatía,
una canción de concordia.

Distintos, que no inferiores,
en lo que valen, iguales
Porque. el mayor saber,
es que somos semejantes.

Todos náufragos de un mundo
sembrado de adversidades.
Para vencer y ser libres,
unir nuestras voluntades
es el camino seguro,
El que nos hace más grandes…

SE QUEDA PENSATIVA. EL ESCLAVO HUMANO Y LA ESCLAVA ELFA INTERCAMBIAN UNA MIRADA. ÉL LE INDICA DISCRETAMENTE LA PUERTA.

ESCLAVA ELFA (A KYRA, REVERENCIA):
Eres la luz de tu pueblo,
eres la guía gentil.
Recordaré, bella Kyra,
hablar mucho, y bien, de ti.

SALE. KYRA Y EL ESCLAVO SE MIRAN.

KYRA:
¿Y ahora?

ESCLAVO HUMANO:
El destino lo dirá.

KYRA:
Tengo muchos enemigos,
Drace no se rendirá.

ESCLAVO HUMANO (TOMANDO SU MANO Y CLAVANDO UNA RODILLA EN TIERRA):
Retén el amor de tu pueblo,
y nadie te vencerá.

Piensa en las muchas gentes
que de ti dependerán.
En cuanto hagas un gesto
su futuro cambiará.

Libertad, y más progreso,
y otra vez, más libertad.
Que todo tus actos busquen
su mayor felicidad.

Son miles, y más, millones,
y con fuerza te amarán.
Lo que son y lo que fueron,
te darán lo que serán.

Forja tu gran imperio
cuidando con gran bondad
sus muchos sueños pequeños.
Serán su estabilidad.

Nadie gobierna a solas
y, quien oprimido está,
supone mala argamasa:
nada bueno forjará.

Tu pueblo espera, oh Kyra,
tener la oportunidad,
de amarte, de protegerte,
de ser tu felicidad.

KYRA (CONMOVIDA, AL PÚBLICO):
Pensaré siempre en mi pueblo.
Como lo amo, me amará.
Crearé leyes muy justas,
le daré prosperidad.

Y arrullada por sus voces,
Llenas de serenidad,
Nunca más en mi castillo
Sentiré la soledad.

CAE EL TELÓN – FIN

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