04. Derivas literarias: Un verano literario – 2018



He vuelto. Tras varias semanas centrada en una novela (Alcornoques y Sol… ¡no es el título! Gracias a Dios, sí. Estoy de acuerdo pese a ser atea), he regresado al mundo real y descubro, mirando por la ventana, que se me ha ido medio verano.

¿Qué fue de julio, si hace nada estaba ahí y parecía que iba a durar siempre? Madre mía…

¡No importa, es verano y aún me queda agosto! ¿En qué voy a emplearlo?

Veamos…

  • Quiero preparar otra novela para otro concurso. Es que, parece que es el modo de conseguir que te hagan más caso, así que yo, a por todas. Dudo entre algo sesudo o algo ligerito. Creo que optaré sabiamente por lo segundo, más que nada porque si me meto en harina, no sé si me dará tiempo. Me lío y me lío… y luego me dicen que para qué tanta trama, que más “toma y daca” de los protas y menos pamplinas. Bua.
    Nada, a lo ligero, que sale rápido. Luego lo lamentaré, lo sé, porque tu trabajo habla por ti ante toda clase de públicos y, la verdad, prefiero hacer cosas de calidad a cosas vendibles. Pero qué se le va a hacer. Escribiré lo que prefiera el gran público (¡eh, gran público, aquí estoy! jaja)
  • También quiero preparar cosas para poner por mi cuenta en Amazon. Esa, parece ser la forma de ganar algo (de dinero y tal, digo) en condiciones, que en el mundo literario, anda la cosa chunga. Bueno, qué os voy a contar, si todos los seres humanos, ahora mismo, somos escritores jaja.
    Para conseguirlo, por cierto, tienes que echar carretadas de novelas para la saca, o eso dicen. También puedes tener mucha suerte con una sola novela y convertirte en el amor incondicional del público (aka Ganador del Concurso Amazon, aka Anda Qué Pasa, Si De Pronto Me Empieza A Leer Todo El Mundo Influencer Del Copón), pero suele ser algo bastante poco habitual. De hecho, o llegas ya con amigos del alma o dudo mucho que haya ocurrido nunca.
    Optaré por las carretadas, que para algo tengo los cajones llenos de toda clase de aventuras y desventuras, en distintas épocas y hasta en distintos mundos.
    A ver si me da tiempo a preparar una de fantasía (Princesa de Doreldei 1: En el Palacio de la Reina de las Hadas), que saldrá con bajo el nombre de Juliah Martin.
    Y quiero empezar la primera que voy a publicar con el pseudónimo de Bethany Bells. No digo el título, que todavía anda dando vueltas por ahí. ¡Pero será vendible, que para algo lo lanzo enmascarada! jaja
  • También quiero hacer algo para la editorial. Ahora voy a sacar una historia en cuatro novelas, lo que me tendrá ahí, con un poco de atención mediática, un tiempo. Pero… es de terror. O sea, que tiene romance, pero (¡horror!) sobre todo trama (¡de horror!), así que no sé si tendrá mucha respuesta. Ya veremos.
    Es una reedición (sí, ahí sigo con mi Signos para la Noche), de modo que sé que, cuando se lee, gusta, pero amigo, cómo cuesta que se lea…

Respecto a esto, desde la editorial me animan a seguir con libros de la serie del Támesis, ¿qué pensáis?

¿Os apetece que cuente más de esa historia, que siga con otra trilogía, enlazada a UN DÍA EN EL TÁMESIS? Tengo mucho material y montón de ideas en la cabeza sobre Bajolondres, las intrigas de Dankworth y todo lo que rodea a las tres familias protagonistas (Gysforth, Rutshore, Badfields), pero no sé, ando un poco titubeante al respecto (si es que se puede andar así, más parece llevar a caer de bruces jaja).

La cuestión es que no sé si ir más a lo ligero o a lo sesudo. La primera (Una mañana en el Támesis) fue ligera, pero a mí, me deja un poco vacía. Y no digamos a algunas lectoras, que pueden aplaudir que Lisa Kleypas escriba de bailes en Almacks, pero si lo hago yo, estoy utilizando tópicos. Ya, bueno…

La segunda (Una tarde en el Támesis) fue más sesuda, y no tengo claro si gustó o llegó, pero vamos, que no creo que vaya a vender ni la mitad. Y no digamos, en comentarios. En todo este tiempo, ha llegado a la media docena en Amazon, y gracias. Quizá no es la línea adecuada, no sé.

Y la tercera (Una noche en el Támesis) fue una mezcla (¡aja! Buscando la línea adecuada, sí) que siempre cargó con el peso de tener que responder a las expectativas (acepto capones, qué remedio, una hace lo que puede). Es muy difícil escribir una novela que se está esperando, con el personaje que ha gustado, pero bueno…

Desconozco si el tema Bajolondres y las intrigas palaciegas del malvado lord Dankworth, que es lo que más me motivaba a mí de todo ello, pueda interesar a las lectoras de romántica. Me temo que me disperso.

De no recibir respuestas, me decantaría por otra historia, qué remedio (no será la primera vez, ahí se quedó la ambientación de Trazos secretos, varada a su suerte), quizá también de la misma temática, regencia, pero diferente.

Esas son las cuestiones que me rondan este veranito, la verdad. Mi día a día, lo que he pasado y lo que me espera por delante. Si, ya lo sé: no he nombrado la playa.

¿Y tú, cómo es tu veranito literario? ¿Estás escribiendo algo? ¿O estás leyendo algo? Si es algo mío, dímelo, que te querré por siempre ;DDDD

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