05. Derivas literarias: Solo soy una escritora


A ver, a ver, que piense…

Seguro que a vosotros también os ha ocurrido mil veces: abres el blog y das con todo entusiasmo al botón de ENTRADAS < AÑADIR NUEVA, porque vas a escribir el artículo de la semana. Cuando lo haces, tienes en mente conseguir algo genial, algo que se convierta en uno de esos textos que se hacen virales, que todo el mundo comparte con entusiasmo, porque tú lo vales. ¡Y ya va siendo hora de que todos los demás se enteren!

Y te quedas ahí, mirando, sin saber qué poner. No sabes de qué va, como para imaginar un título…

Tarde o temprano, si perseveras, algo sale, claro. Y, por lo general, se escribe una entrada, simplemente, porque hay que escribirla. Porque es importante para el SEO o para otra palabra extraña, siglas en inglés que son sinónimos de publicidad y muchas ventas.

Para poder vender, en definitiva, y que tu nombre rule con más o menos fuerza por la red y no se pierda en el gigantesco rincón de los olvidados. Que, por cierto, ya que estamos, cada vez tiene más nombres. Solo hay que ver lo mucho que se publica cada mes, cada semana, cada día. Terrible.

Así que, obligada, una (yo) se pone al teclado y se empieza una cosa, otra, se descarta aquello, lo otro… ¿Hablo de esa pintora del renacimiento, algunas de cuyas obras fueron atribuidas a los grandes nombres de su época? ¿De cómo está el mundo en mis días, más equilibrado pero no perfecto? ¿De religión? ¿De política…?

Entre unas cosas y otras, mil párrafos terminan en la papelera (y, algunos, hasta curiosos, igual me sirven algún día para una novela surrealista) porque, total para qué. No tienen sentido, aquí, ahora.

Yo, al menos, cuando no vengo ya con la intención de decir algo, siento todo esto como excusa, un acto casi hipócrita. La gran estafa del autor. Eh, mira, te engaño, te digo cosas para que recuerdes que existo y que tengo novelitas por ahí… ¿Quieres verlas? ¿Sí? (están en el primer widget de la derecha, por si cuela! ;DDD)

Qué le vamos a hacer. A mí, la hipocresía se me da fatal. La mitad de los días, no sé de lo que hablar.

Y, es que…

  1. Yolanda, guapa, no vas a dar la tabarra con tu trabajo. ¡No, por favor, esta semana no!
    Al menos, eso pensamos los que no soportamos el spam, y por tanto, intentamos no spamear. Aunque, si os digo la verdad, cada vez tengo más claro que es un error. Te callas lo tuyo y, al final, al que se ve es al que viene a hablar de su libro, con todas las consecuencias. En esta guerra sin cuartel por “mostrar el libro”, no hay límites ni medidas. Ni vergüenza posible. ;DDD
  2. No vas a dar tu opinión sobre otros trabajos… ¿verdad?
    Pues no, no es mi intención. A ratos me entran ganas de ponerme a hacer reseñas, porque los blogs que las hacen tienen mucha fuerza en la red. Y soy una lectora veterana, qué diantre, sé perfectamente, viendo cómo están escritos un par de folios, si su autor o su autora (permitidme la poca economía lingüística de esta frase, es por no invisibilizar a las mujeres, prometo no volver a hacerlo y decirlo solo en femenino en el futuro, je) tienen algún talento.
    Pero no nos engañemos: para hacer eso y tener resultados, hay que hacerlo bien, como los blogs que recomiendo en mis widgets, ahí, a la derecha (aunque hay muchísimos más, igual de buenos, claro). No vale un “la historia es preciosa y los personajes están muy logrados”, tan tristemente habitual, esa clase de reseñas-comodín que podría servir para cualquier libro (quizá incluso se aprovechen, quién sabe). O las que se limitan a hacer una sinopsis-spoiler del contenido (esas, las odio, qué falta de profesionalidad y de respeto). Para poner eso, de verdad, es mejor no poner nada.
    Además, no me veo criticando a compañeras. Sinceramente, es chungo. Y tampoco es la cosa el poner un blog para ensalzar a todos los autores, escriban bien o mal, solo por conseguir que ellos me comenten a mí o que Google tenga a bien sacarme, cuando les mencionen a ellos, o por cualquier otra causa.
    Nada, otra opción que queda descartada.
  3. Venga, Yolanda, no vas a enseñar a nadie a venderse. Jaja.
    A ver, que sí, ya lo sé, venderme se me da fatal. Seguro que cualquiera que pase por aquí por casualidad (atrapado por mi fanta-viral entrada en Google mwahahaha) y se pregunte quién es esta mujer que suelta estas cosas absurdas en un blog desconocido, estará de acuerdo conmigo: no sé venderme. Punto pelota.
    Pero es que, no entiendo mucho las raras tendencias de estos nuevos tiempos.
    A ver, que los autores estamos librados a nuestro destino, tengamos o no editorial a nuestras espaldas, eso sí me consta de un modo más que evidente. Llevo muchos años en este mundo literario (como escritora y en mi rinconcito, ojo), y sé que solo te van a ofrecer publicidad cuando ya no la necesites.
    Los libros de los conocidos, los verás por todas partes, ni siquiera es necesario que te lo machaquen más. Pero… ¡ay, si no eres conocido! ¡A la pelea del barro, vamos! ¡A buscarte tú la vida, como puedas!
    Yo ya sé que, si yo no digo nada, si no pongo mi libro ahí, ahí, ahí y ahí, con la sensación de dar la tabarra de un modo estomagante, casi nadie (insisto en el casi, porque agradezco mucho el apoyo de mis lectores, que los tengo, y de muchas compañeras geniales que no me merezco) dirá nada de mí en Twitter, en Facebook o en cualquier otro lado.
    Que si no estoy yo machacando por público o privado, la cosa no peta. No peta tanto como quisiera, ni haciéndolo, vaya, todos sabemos que cuesta mucho vender y abrirse camino.
    Pero me refiero a que cada día veo por la red montón de escritores desconocidos (entiéndase por tal el que no es “bastante” conocido por sus trabajos literarios, sino por ser gurú de las redes o enseñar a otros a editarse) que se ganan la vida enseñando a otros a hacerse conocidos. O a publicarse. Mmmm…
    Blogs, vídeos, artículos, cursos (a veces carísimos, de eso sí se vive)… Me asombra el negocio que hay alrededor de todo eso.
    Pero no es negocio literario. No es “ser escritor”.
    A ver, que nadie se moleste, pero es que da la impresión de que eso no funciona. Que, “como escritores”, acaban vendiendo algo, un poco, a quienes quieren vender a su vez (contactas, caes en gracia/quieres ser simpático, le pillas el libro por si el otro triunfa, que puedas decir qué amigos somos o algo así…), pero no veo yo que la cosa prospere, la verdad.
    Sobre todo porque, si te metes en ese berenjenal, te pasas el tiempo organizando a otros cómo vender y, al final, no escribes, que debería ser lo tuyo, digo yo, si eres escritor. O esa impresión me da.
    Pero, bueno, igual alguno es muy famoso y yo no me he enterado, que todo puede ser.
  4. No, Yolanda, no te embales, que tú vas en esto de oído. Has aprendido con los años, a fuerza de mucho folio echado a perder, y no vas a enseñar a nadie a escribir.
    Esto sí tiene más sentido: alguien que no ha conseguido publicar (al fin y al cabo, es una cuestión de suerte, no de talento), pero que sabe escribir, da consejos al respecto a otros que están empezando o que necesitan una ayuda.
    Lamentablemente, yo no puedo llenar el blog de artículos al respecto. Más allá de desaconsejar el abuso de los adverbios terminados en “-mente” o declararle la guerra a los gerundios, preparar más material implicaría un tiempo de preparación, tiempo del que no dispongo porque… Oh, sorpresa, estoy escribiendo.
    Hombre, a ver, hay que llenar la olla, eso lo sabemos todos. Y esta, es una de las formas posibles, para alguien que se dedica a la literatura. Pero yo prefiero, sinceramente, tirar por el escribir géneros que se venden, aunque puedan gustarme más o menos.

    Ser escritora es un arte, pero también una profesión. Y pienso que hay que buscar cómo encontrarle rendimiento… escribiendo. No ejerciendo otras profesiones, para simular serlo.

Pero, por supuesto, todo esto es mi opinión. Seguro que tú tienes la tuya. Si quieres, compártela conmigo antes de que me denuncien por no tener casilla de verificación para los comentarios (cosas de wordpress gratuito, que no acaba de ponerlas #tienenariceslacosa)

Por mi parte, queda poco por decir: que cuando salga de esta entrada, del blog, seguiré escribiendo, puesto que esa es mi función, mi tarea.

Qué le vamos a hacer, no soy gurú de las redes ni soy profesora de literatura.

Solo soy escritora.

¡Ah, y añadir que ya he quemado este cartucho, claro! ¡A ver de qué escribo la entrada, la semana que viene! ;DDDD

(poned lo de “rebloguear”, maldit@s, así puedo compartir vuestros artículos y ganamos tod@s ;DDDD Valeee, dejaré de usar la arroba ;D)

¿Y tú, cómo abordas los artículos de tu blog? ¿Te resulta fácil escribirlos? ¿De qué has hablado esta semana? -> (para poderte rebloguear la próxima jeje)

 

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2 comentarios en “05. Derivas literarias: Solo soy una escritora

  1. Bueno, quizás los que os ganáis la vida escribiendo, tengáis esa presión de la publicidad y poder incrementar las ventas. Como lectora, agradezco leer un libro que se ha escrito sin prisas y con una historia original. Mi blog, es un blog personal y escribo de lo que me apetece ese día, o me llevo semanas sin postear nada. No me gusta sentirme obligada a tener que subir entradas cada x tiempo. Personalmente no distingo entre buen o mal escritor, no creo que un “mal escritor”, sea escritor. Ser escritor requiere de mucho talento y no de suerte… otra cosa es hacerse famoso, popular o conocido. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Bueno, más que nada los que queremos ganarnos la vida escribiendo jaja Lograrlo es buf, para unos pocos, pero habrá que intentarlo ;DDD
      Pero sí, mi comentario iba en esa dirección: cuando el blog no es algo a disfrutar, como en tu caso, sino algo que se supone “del trabajo”. Una obligación, al ser un mecanismo para llegar al objetivo real: vender tus libros. De verdad que, a veces, es un infierno, y todo eso que rodea a la profesión, que te quita horas de hacer lo tuyo, es que no sé, no lo entiendo ;D (así me va, supongo jaja)
      En cuanto a lo de “mal escritor”… pues sí, también de acuerdo contigo. El problema es distinguir entre el escritor per se y el escritor que triunfa y, por tanto, es el que se come el pastel. Hay de todo, en todas partes. Mucho talento ignorado y mucho malo conocido. Qué se le va a hacer ;DD
      Mil gracias por comentar. Ya sé a quién le voy a rebloguear, qué bien jaja. Abrazos! ;DD

      Le gusta a 1 persona

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