Moda en la Inglaterra de nuestros sueños


Moda De Los Años 60, 70, 80, 90, 2000, por Pámela Tascón Castillo.

¿Cómo vestían nuestros protagonistas en 1825?

¿Recuerdas cómo fue la moda de los años sesenta? ¿Y la de los setenta? ¿Ochenta, noventa…?

Al margen de los detalles que puedan ser repetidos, los que van manteniéndose porque llegaron a gustar mucho, las modas se distinguen con cierta claridad en nuestras mentes, en compartimentos más o menos estancos.

Ves una película o una imagen cualquiera y piensas “esto es de los años setenta”. “Totalmente ochentero”. “¡Mira, los noventa!”.

Pues ten en cuenta que, lo mismo, exactamente, pasa con la moda de todas las épocas. Se evoluciona poco a poco, y hay detalles que sobreviven más al paso del tiempo, porque calan más profundamente en los gustos generales, pero, las gentes que vivieron en el momento, sabían claramente qué estaba a la última y qué no.

Tened en cuenta que, para la primera mitad del XIX ya existían las revistas de moda, y había muchas publicaciones al respecto (como la que menciono más adelante), lo que indica un interés claro por mostrar un aspecto “moderno”.

Y siendo nuestras protagonistas, la mayor parte de las veces, damas de alta posición, con medios suficientes como para mantener su vestuario al día, no tiene mucho sentido plantear que se han puesto algo “de la temporada pasada”.

No es cuestión de ser excesivamente puntilloso. Al fin y al cabo, también en literatura (sobre todo en la romántica) se usa un término genérico de “Regencia” para abarcar todo lo que va desde el estilo georgiano hasta el fin de la era victoriana.

¡Qué asombroso que aquel breve periodo en el que estuvo de regente George IV por la locura de su padre (1811-1820) fuese el que diese nombre prácticamente al estilo de todo un siglo!

No pasa nada. Algo puede ser victoriano y puede ser tildado de “regencia” porque, al fin y al cabo, las clasificaciones las hacemos nosotros, a cada momento y según nos parece conveniente.

El término “regencia” es flexible y, más que a un periodo histórico, se aplica a una visión romántica de esa época en Inglaterra.

Pero sí es importante que quienes nos dedicamos a la novela histórica, aunque sea de género romántico, pongamos un mínimo de atención y tengamos muy en cuenta si, en un momento dado, nuestro caballero llevaría pantalón largo con trabillas sujetas a los zapatos, o ajustados y con botas.

O si nuestra lady llevaría a esa fiesta tan importante un vestido con la cintura alta o baja, o si en esa otra escena turbulenta, llevaría enagua, crinolina o polisón.

Y, sobre todo, es importante saber cuándo NO lo llevaría de ningún modo. Hay elementos de la moda que, simplemente, no se compaginan. Ahí es donde debemos tener auténtico cuidado.

Yo voy a hablar ahora de una década en concreto, la que sigue al periodo de Regencia “puro”. Pienso centrarme, de hecho, en 1825, en el que, como sabéis, se inicia mi serie ambiental EL MUNDO DEL TÁMESIS y, en concreto, la trilogía UN DÍA EN EL TÁMESIS.

En ese tiempo la moda también evolucionaba de un modo continuo, como ahora, y se habían dado ya cambios claros, aunque convivieran “lo de antes” y “lo de después”.

Aviso: no soy ni mucho menos una entendida (ni siquiera en la moda actual, reconozco que es un tema que atisbo de lejos), pero, para hablar de todo esto, cuento con la ayuda inestimable de Charo Palacios, de Atelier Angelica Absenta (os aconsejo encarecidamente que paséis por su página, hacen unas cosas de época preciosas. Y si os gustan las recreaciones históricas, os va a encantar).

Volvamos la vista hacia el año 1825…

Ha pasado muy poco tiempo, pero la moda ha cambiado mucho ya con respecto al estilo de regencia habitual, la que nos es más conocida por las imágenes que nos transmiten las películas basadas en novelas de Jane Austen. Los cambios más llamativos, en mi opinión son que la cintura de los cuerpos femeninos va bajando hacia la cintura (dejando progresivamente atrás el llamado “estilo imperio”) y que, la ropa en general, se va volviendo mucho más adornada y compleja.

TRAJES DE CABALLERO

Los trajes de caballero han cambiado también en el corte y las proporciones.

Estos son trajes de caballero de esa época. Como podéis ver, se busca un efecto aún más exagerado de cintura estrecha y hombros anchos, las solapas aún son pequeñas, luego se vuelve exageradísimas.

Está a punto de comenzar el periodo romántico con todos sus excesos visuales, y se nota.

Los chalecos, aunque no se ven, se están adornando con bordados o son de sedas estampadas muy coloridas. Los pantalones son largos y con una trabilla que los mantiene sujetos al zapato o la bota. Ya no son ajustados, dato importante a la hora de diferenciar con la década anterior, y se utilizan de diferentes tejidos y estampados.

El sombrero de copa sigue siendo lo más habitual para cubrir la cabeza. Y vemos bastones, fustas y paraguas, para ocupar las manos.

1825. Trajes de Dama

Con respecto a nuestras damas, las protagonistas de nuestras novelas, vamos a ver algo más que conjuntos de paseo para que os hagáis una idea de las formas y adornos de la época.

(Por cierto, los conjuntos de viaje de color rojo de las ilustraciones son ideales y, aunque no son exactamente trajes de paseo para la ciudad, podrían cumplir esa función).

La lana, el terciopelo y las pieles son los materiales más adecuados para un redingote o un traje de viaje lujoso, todo depende de su nivel adquisitivo. Si es muy rica el terciopelo y las pieles; si no vive mal pero no está para derroches, puede ser perfectamente un redingote de lana sobre un vestido de lana más fina.

Como podéis ver, les gustaba complicarse y hay adornos por todas partes. Los sombreros tienen un ala grande y están adornados profusamente de lazos y flores y vuelven a estar de moda los manguitos inmensos de piel.

Y, como os decía antes, las formas han cambiado mucho con respecto a la moda regencia que conocemos. La cintura ha ido bajando desde entonces, a cosa de 1 cm por año, hasta que, en esta época, ya está casi siempre recolocada en su lugar natural.

La falda hace forma de A gracias a enaguas almidonadas (más adelante se empiezan a encordar y a superponer para las formas más exageradas del periodo romántico). Los corsés, ahora, ya resaltan la cintura (en la regencia, al quedar esta oculta por el corte imperio, su única función había terminado siendo la de elevar y separar los pechos).

Por cierto, en esa época, nuestras protagonistas de esta época deberían llevar:

01.- camisa interior
02.- corsé
03.-
enagua
04.-
chemisette o camisolín de encaje o bordado cuyo cuello podría verse
05.-
medias
06.-
botines
07.-
un vestido de temporada
08.- Chal, chaqueta, capa,
redingote (intermedio entre abrigo y capa) o abrigo
09.-
guantes
10.-
una cofia bajo el sombrero (algo que casi siempre se olvida, pero se usaban MUCHO en la época)
11.- sombrero
12.- un manguito.
13.- Llevando con ella a su doncella no es obligatorio llevar un ridículo (bolsito pequeño de mano), aunque bien podría llevarlo por pura estética.

1825. Trajes de doncella/mujer trabajadora

Estas ilustraciones son de unos años antes, pero nos pueden servir muy bien para los detalles. Pertenecen a la publicación francesa Costumes d’ouvrières parisiennes, de Georges-Jacques Gatine (ilustra muy bien el aspecto de las mujeres con una profesión en París de 1800 a 1820 más o menos)

En cuanto a las doncellas, en concreto, aquí entra en juego el poder adquisitivo de la familia para la que trabaja. Una doncella no irá a la última moda ni con grandes lujos, pero sí bien vestida y abrigada, con ropa que podría ser de años anteriores (no muchos) de la propia familia o hecha por encargo para ella.

En muchos casos llevaban delantal, o, en lugar de abrigo, un chal abrigado de lana. Sin llevar sombrero va cubierta por una cofia de algodón (más o menos decorada con bordados), etc.

En la ropa del servicio se podía saber mucho sobre la familia para la que trabajaba y cómo trataban a sus empleados (algo que comenté en mi relato El instante mágico, publicado en la Antología SELECTA. Navidad 2018 que puedes descargar GRATIS desde este enlace), así que ahí entran en juego vuestras tramas y lo que se necesite describir del personaje.

¿Quieres añadir algún detalle a la moda de esta época?

Documentación:
¬ Charo Palacios, de Atelier Angelica Absenta
¬ ¿Sabías que…? La ropa femenina en la Regencia Artículo de EL RINCÓN DE LA NOVELA ROMÁNTICA.
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